¿Nos quedaremos sin dinero en metálico?

A medida que pasan los años vemos como se ha ido prescindiendo del efectivo, aunque en España el porcentaje de pagos electrónicos sigue siendo bajo con respecto a otros países.

En España, según afirma Ovidio Egido, director general de Mastercard, el 70% del consumo privado aún se paga en metálico, solo el 30% se abona mediante algún medio de pago electrónico. En los países nórdicos estos porcentajes cambian, siendo todo lo contrario a España: En Dinamarca o Suecia el uso de billetes y monedas es casi anecdótico.

 

Los expertos  coinciden: el efectivo es sucio, engorroso y cara de gestionar, el coste de manejarlo, imprimirlo, transportarlo y asegurarlo puede llegar al 1,5% del PIB mundial. En cambio, el dinero electrónico es seguro, cómodo, rápido y sobre todo trazable, es decir, deja huella y esa huella se puede seguir, por lo que complica enormemente el fraude y la economía sumergida, uno de los grandes problemas de la economía española.

Si tan bueno es, entonces ¿por qué esa adhesión al monedero? El fraude fiscal. En España tenemos la economía sumergida más grande de Europa,  tal vez por quienes tenga el poder les interese que así sea,  como se ha ido demostrando los últimos años con los casos de corrupción en España.

Aumentan los pagos electrónicos.

Pese a todo esto,  El uso del dinero electrónico va aumentando y se acerca a los niveles del metálico, por un lado, más aceptación ( más TPVs en tiendas) y mayor acceso a tarjetas. Pero sin duda este aumento se debe las compras online, un mercado que ha ido creciendo en España, por su comodidad de poder comprar desde tu propia casa y sobre todo por unos precios que rompen el mercado.